Vista Lentillas para control de miopía en niños: ¿funcionan?
La miopía infantil no para de crecer. Te explicamos cómo funcionan las lentillas y gafas de control de miopía, qué dicen los estudios y cuándo plantearlas para tu hijo.
Cada vez más niños necesitan gafas para ver de lejos, y cada vez más pronto. La miopía infantil se ha convertido en uno de los grandes retos de la salud visual. La buena noticia: hoy existen soluciones que no solo corrigen la miopía, sino que ayudan a frenarla.
¿Por qué preocupa la miopía infantil?
La miopía suele aumentar durante la infancia y la adolescencia, mientras el ojo crece. Cuanto antes aparece, más tiempo tiene para avanzar. Y una miopía alta en la edad adulta se asocia a un mayor riesgo de problemas oculares a largo plazo.
Entre las causas, además de la genética, están muchas horas de visión de cerca (pantallas, deberes) y poco tiempo al aire libre.
¿Cómo funcionan las lentillas de control de miopía?
Unas gafas o lentillas normales enfocan bien la imagen en el centro de la retina. Las de control de miopía, además, modifican cómo llega la luz a la periferia de la retina. Esa señal ayuda a ralentizar el crecimiento del ojo, que es lo que hace que la miopía aumente.
Existen varias opciones:
- Lentillas blandas de control de miopía, normalmente de uso diario y desechables.
- Ortoqueratología: lentes rígidas que se usan por la noche y remodelan temporalmente la córnea, de forma que el niño ve bien durante el día sin gafas.
- Gafas con lentes de control de miopía, para quienes no son candidatos a lentillas.
Además, en algunos casos el oftalmólogo puede indicar tratamientos farmacológicos complementarios.
Entonces, ¿funcionan?
Sí. Los estudios clínicos muestran que estas soluciones reducen de media de forma significativa la progresión de la miopía en comparación con gafas o lentillas convencionales —en muchos casos, en torno a la mitad—, aunque el resultado varía en cada niño. No eliminan la miopía que ya existe, pero ayudan a que crezca menos.
¿Un niño puede llevar lentillas?
Sí, si tiene la madurez y los hábitos de higiene necesarios. Muchos niños se adaptan muy bien a las lentillas diarias. Lo valoramos juntos en la consulta y os enseñamos a ponerlas y quitarlas.
Hábitos que ayudan (y mucho)
- Al menos dos horas al día al aire libre: la luz natural es un gran aliado.
- Descansos al estudiar o usar pantallas (la regla 20-20-20).
- Mantener una distancia adecuada al leer.
- Revisiones periódicas para seguir la evolución.
¿Cuándo plantearlo?
Si tu hijo o hija ha empezado a ser miope pronto o sube de graduación cada año, merece la pena hablarlo. Te recordamos que con el Plan VEO los menores de 16 años tienen hasta 100 € de ayuda al año para gafas o lentillas.
Pide cita para una revisión visual infantil en nuestra óptica de la Avenida de Logroño, 112, en Barajas, y te explicamos qué opción encaja mejor.